No se si en alguna oportunidad se detuvieron a pensar, “qué aburrido debe ser para Dios el que todos lo búsquen para pedirle algo”. Bueno, la verdad que unos días atrás estuve meditando sobre esto. Considero que realmente somos privilegiados, pues Dios nos ama de una forma incomparable (Juan 3:16).
Pongámonos en la situación que, me imagino debe ser muy frecuente para Dios, tengamos un ser querido (ya sea nuestros hermanos, nuestros padres o simplemente un amigo muy cercano), el cual siempre viene para pedirnos prestado algo, o conversar sobre alguna situación personal por la que está pasando, ó simplemente quiere que le ayudemos a hacer algo. Continuando con esto, podríamos alegar que esta persona, muy allegada y muy querida por nosotros, es un tanto interesada; pero luego recordamos que hay ocasiones en las que no viene por algún interés, sino porque los invitamos (ej. nuestro cumpleaños, ó alguna ocasión en particular organizada por nosotros). Obviamente estas situaciones son poco frecuentes.
Haciendo una comparación con nuestra vida íntima con el Señor, me dí cuenta que estamos haciendo algo similar, casi siempre lo buscamos porque necesitamos algo de Él, y cuando el nos invita a su casa a visitarlo, nosotros vamos todos desganados y, lo peor, a veces ni vamos, porque simplemente nos enredamos en muchos que haceres.
Cuando uno se pone a pensar todas estas cosas, bueno, creo que te das cuenta, y no te gustaría que te hicieran lo mismo. Fue entonces que en ese momento haría todo lo posible por buscar a mi Señor para escuchar que es lo que el tiene para mí. Con esto no digo que esté mal que pidamos, sino Jesucristo no nos hubiera enseñado a pedir, pero el también dijo “Por eso les digo: no se preocupen por la comida ni por la bebida que necesiten para vivir, ni tampoco por la ropa que se van a poner.” Mateo 6:25 (version La Palabra de Dios para Todos). Líneas más adelante, Jesucristo nos dice “Así que primero busquen el reino de Dios y su justicia, y se les dará todo lo que necesitan”.
Considero que con estas palabras, Jesucristo, nos exhortaba a que cada vez que busquemos a Dios lo hagamos desinteresadamente, que vayamos con un corazón dispuesto a escuchar lo que el Padre tiene para sus hijos, que entremos en su presencia con ganas de darle un abrazo fuerte y quedarnos recostados en el regazo de Papá, que le hagamos saber cuanto lo amamos. Creo que las personas que tienen la bendición de ser padres, pueden decir que después de un duro día de trabajo, no hay nada que pueda llenarlos más que el hecho de que su hijo venga y le dé un fuerte abrazo y le diga que lo ama con todo su ser. De seguro que ese padre se esforzará porque nada le falte a sus hijos.
Pues bien, creo que Dios también es así, pues quién mejor que Él que conoce todo lo que necesitamos. Es por eso que te invito a que te presentes ante Nuestro Padre, ya no para pedir, sino para darle un abrazo con todo tu corazón. Si te sirve de algo, te invito a escuchar la canción del video que pongo a continuación, pues para mí fue de gran bendición.
