Posteado por: palomino19 | febrero 8, 2009

La Escuela del Desierto

Buenas amigos, después de muchísimo tiempo que vuelvo a postear algo, esta vez no escribiré yo, sólo les pasaré un texto que me ayudó bastante en este tiempo, que es uno de esos en los que tengo que reaccionar y escuchar el consejo para salir del desierto.

Este texto lo he tomado del boletín mensual emitido por la página http://www.iglesialatina.org así que ya saben, todo el crédito y los derechos de autor les corresponden a ellos. Espero les guste y pueda ser de mucha bendición y edificación para sus vidas.

Aquí va:

Es muy probable que muchos se pregunten qué es lo que se quiere decir con ello. Algunos quizás piensen ¿a quién se le ocurriría construir una escuela en el desierto? Es muy probable que alguien encuentre la idea interesante, pero se preguntará si se trata de alguna escuela técnica y qué es lo que en ella se enseña ó para qué sirve una escuela en el desierto.

Bueno, en la Biblia encontramos una tal escuela y que su programa educacional duró largos 40 años. Se trata de la historia del pueblo de Israel, a quién Dios sometió a este largo proceso de formación.

No es intención de esta breve reseña, abordar en detalle la historia del peregrinaje de Israel desde Egipto a la Tierra Prometida (Canaán).

La distancia de Egipto a Canaán es de aproximadamente 400 km. Se piensa que ese tramo el pueblo lo hubiese hech o en un mes, si es que hubiesen caminado en línea recta. A pesar de la promesa de Dios de pelear las batallas por ellos, en su Omnisciencia Dios prefirió conducirlos por otros caminos para evitarles el enfrentamiento con los filisteos, pues sabía que el pueblo iba a desfallecer en su fe. (Ex. 13: 17-18). Fue así que los condujo hacia el Mar Rojo, lugar en dónde Dios se glorificaría mostrándoles su Gran Poder y favor para con ellos (Ex. 14 al 19). Hechos, que debían fortalecer la confianza (fe) en Dios. Fe, como sinónimo de creerle a Dios, actuar y vivir de acuerdo a los Mandamientos que les daría luego en Sinaí (Ex. 20).

Lo único que Dios esperaba de Su Pueblo, fue que le creyera a El (fe) y fuese obediente a Sus Ordenanzas. Estos dos elementos eran necesarios para poder tomar posesión de la Tierra Prometida. ¿Por qué tomar posesión? La razón es que Canaán estaba ocupada por pueblos que les iban a hacer guerra y Dios necesitaba enseñar a Su Pueblo a tener fe y con fianza de que El pelearía las batallas por ellos, como se lo había prometido.

Después de dos años de acampar a los pie del monte Sinaí, Dios les ordena marchar en pos de la Tierra Prometida. En once días habían llegado a la frontera sur de Canaán. ¡Qué maravilla! Sólo les restaba pasar la frontera para que se cumpliera la gran ansiada promesa (Dt. 1:21). Pero, dudan y piden a Moisés que envíe espías para que reconozcan la tierra (Dt. 1:22). Diez de los doce espías al regresar de la misión, reportan negativamente de la tierra y de los pueblos que la habitaban. Sin hacer caso al reporte positivo, alentador y lleno de confianza en el Dios de los Ejércitos, de Josué y Caleb que también fueron enviados como espías, el pueblo se revela en contra de Moisés y de Dios. De esta forma desconocen todos los favores y promesas de Dios (Nm. 14), transformándose en un pueblo incrédulo y desobediente. Por esta razón, Dios decide no dejarles entrar a Canaán y los envía a vagar, por otros largos 38 años, al desierto. A repetir la lección de la fe y de la obediencia, para que aprendan a doblegar su ego y para que entendiesen de una vez por todas el por qué Dios los había escogido… Para lo mismo que nos ha escogido a ti y a mí; ser luz y sal al mundo.

Así como al antiguo pueblo de Israel, Dios se ve muchas veces obligado a enviarnos a la “Escuela del Desierto” para transformarnos de personas independientes a personas dependientes de El. Nos hace pasar por necesidades, para que aprendamos a depender de El. Permite situaciones y circunstancias críticas y difíciles en nuestra vida, para que aprendamos a pedirle sabiduría y así, no volver a incurrir en los mismos errores una y otra vez.

La “Escuela del Desierto” tiene como objetivo principal, el transformar nuestras vidas en lo que a nuestra relación con Dios se refiere. Por lo que si reconoces que Dios te ha llevado al “desierto”, da gracias a El por ello, pues eso es reflejo de Su Amo r por ti. El desea cambiar tu vida para Su Gloria y con la Sabiduría que le pidas te ayudará a enfrentar y a sobrevivir a las circunstancias que te aquejan y que, posiblemente, sean producto de tus propias (malas) decisiones.

Querida amiga, querido amigo; es interesante darse cuenta que Dios lo menos que desea es llevarnos a la “Escuela del Desierto”. Su Palabra – La Biblia – está llena de enseñanzas, que si las aplicáramos nos privarían de tal experiencia.

“No quiero que desconozcan, hermanos, que nuestros antepasados estuvieron todos bajo la nube y que todos atravesaron el mar.

Todos ellos fueron bautizados en la nube y en el mar para unirse a Moisés.

Todos también comieron el mismo alimento espiritual y tomaron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que los acompañaba, y la roca era Cristo.

Sin embargo, la mayoría de ellos no agradaron a Dios, y sus cuerpos quedaron tendidos en el desierto.

Todo eso sucedió para servirnos de ejemplo, a fin de que no nos apasionemos por lo malo, como lo hicieron ellos.

No sean idólatras, como lo fueron algunos de ellos, según está escrito: “Se sentó el pueblo a comer y a beber, y se entregó al desenfreno.”

No cometamos inmoralidad sexual, como algunos lo hicieron, por lo que en un sólo día perecieron veintitrés mil.

Tampoco pongamos a prueba al Señor, como lo hicieron algunos y murieron víctimas de las serpientes.

Ni murmuren contra Dios, como lo hicieron algunos y sucumbieron a manos del ángel destructor.

Todo eso les sucedió para servir de ejemplo, y quedó escrito para advertencia nuestra, pues a nosotros nos ha llegado el fin de los tiempos.

Por lo tanto, si alguien piensa que está firme, tenga cuidado de no caer.”1Co 10:1-12 (NVI)

El tiempo de estadía en la “Escuela del Desierto”, lo puedes determinar tú. Mientras más luego te rindas al Señor de tu vida y te des cuenta que no eres más que un si ervo suyo, más luego saldrás de ella.

Bendiciones,

Juan Paulus

Equipo de colaboradores del Portal de la Iglesia Latina

Hoy quiero empezar agradeciendo al Señor Jesucristo por mi vida, y sobre todo porque con amor hace que vuelva a su camino. Es curioso como Dios se manifiesta en nuestras vidas, no se si lo han notado. Pues bién, sinceramente, creo que de un tiempo a esta parte, no he deseado acercarme al Señor, refugiandome en muchas ocasiones en una herida producida por diversas circunstancias, y que, sumado al “éxito” que el mundo te puede ofrecer, acrecentaban mi orgullo más y más.

Pero Dios es bueno, y su bondad se manifiesta de formas extrañas y sorprendentes. El día de ayer, tuve la oportunidad de volver a ver (después de muchísimo tiempo, si la memoria no me falla, cerca de dos años) a un jóven en la iglesia en la que me congrego. Pero todos dirán, “En todas las iglesias hay jóvenes”; pero lo peculiar de este jóven es que dos años atrás, cuando lo conocí, Dios me permitió discipularlo (aunque en ese momento no sentía que lo hacía bien) y Dios puso en mi corazón orar por él. Transcurrió poco tiempo, y el chico se retiró de la iglesia, lo cual me afectó, porque me dije a mi mismo, “¿qué es lo que estoy haciendo mal?, si hago todo lo que me recomiendan los pastores y los líderes”.

Nunca pasó por mi mente que esto haya sido planificado por Dios. Ayer el Señor me habló y me dijo “¿Con qué limpiará el joven su camino?”, a lo cual, mi mente se iluminó, y respondí en mi corazón “Con guardar tu palabra Señor”. El Señor, me respondió con el Salmo 119:9. En ese momento, por alguna extraña razón, volteé, y ví en la última banca a este jovén. Se veía cambiado, no se si era mi parecer, pero en su rostro se veía “La Sed de Agua Víva” que solo Cristo puede dar.

Posteado por: palomino19 | febrero 7, 2008

¿Qué eres para mí? – Alex Campos

No encuentro a donde ir
si tu no estas junto a mi
no encuentro la salida
sin ti mi vida agoniza
No encuentro una voz que hable
a mi vida
no encuentro unas manos que
sanen mis heridas.

(coro)

Aunque yo pienso que tu no existias
vengo a ti a buscar
aquella salida
se muy bien,
no lo sé, que eres para mi
un amor, religion o solo teoria
no, no lo se

Religion se que es
esa monotonia
que el amor es aquel que dió asi su vida
aqui estoy otra vez
con todas mis heridas que
al igual son tus heridas.

(Coro)

Aunque yo pienso que
tu no existias
vengo a ti a buscar
aquella salida
se muy bien no lo se
que eres para mi
un amor, religion
o solo teoria…

ven y entra a mi vida llena
mi corazón
no mas lagrimas, mentiras
cansado de eso yo estoy
con un toque tuyo a mi vida todo
cambiará, apresurate a salvarme
mi Señor, mi Salvador…
mi Salvador…

(Coro)

Aunque yo pienso que
tu no existias
vengo a ti a buscar
aquella salida
se muy bien,
no lo se
que eres para mi
un amor, religion
o solo teoria…
no lo se…

Posteado por: palomino19 | diciembre 11, 2007

Lo mejor de mí

No se si en alguna oportunidad se detuvieron a pensar, “qué aburrido debe ser para Dios el que todos lo búsquen para pedirle algo”. Bueno, la verdad que unos días atrás estuve meditando sobre esto. Considero que realmente somos privilegiados, pues Dios nos ama de una forma incomparable (Juan 3:16).

Pongámonos en la situación que, me imagino debe ser muy frecuente para Dios, tengamos un ser querido (ya sea nuestros hermanos, nuestros padres o simplemente un amigo muy cercano), el cual siempre viene para pedirnos prestado algo, o conversar sobre alguna situación personal por la que está pasando, ó simplemente quiere que le ayudemos a hacer algo. Continuando con esto, podríamos alegar que esta persona, muy allegada y muy querida por nosotros, es un tanto interesada; pero luego recordamos que hay ocasiones en las que no viene por algún interés, sino porque los invitamos (ej. nuestro cumpleaños, ó alguna ocasión en particular organizada por nosotros). Obviamente estas situaciones son poco frecuentes.

Haciendo una comparación con nuestra vida íntima con el Señor, me dí cuenta que estamos haciendo algo similar, casi siempre lo buscamos porque necesitamos algo de Él, y cuando el nos invita a su casa a visitarlo, nosotros vamos todos desganados y, lo peor, a veces ni vamos, porque simplemente nos enredamos en muchos que haceres.

Cuando uno se pone a pensar todas estas cosas, bueno, creo que te das cuenta, y no te gustaría que te hicieran lo mismo. Fue entonces que en ese momento haría todo lo posible por buscar a mi Señor para escuchar que es lo que el tiene para mí. Con esto no digo que esté mal que pidamos, sino Jesucristo no nos hubiera enseñado a pedir, pero el también dijo “Por eso les digo: no se preocupen por la comida ni por la bebida que necesiten para vivir, ni tampoco por la ropa que se van a poner.” Mateo 6:25 (version La Palabra de Dios para Todos). Líneas más adelante, Jesucristo nos dice “Así que primero busquen el reino de Dios y su justicia, y se les dará todo lo que necesitan”.

Considero que con estas palabras, Jesucristo, nos exhortaba a que cada vez que busquemos a Dios lo hagamos desinteresadamente, que vayamos con un corazón dispuesto a escuchar lo que el Padre tiene para sus hijos, que entremos en su presencia con ganas de darle un abrazo fuerte y quedarnos recostados en el regazo de Papá, que le hagamos saber cuanto lo amamos. Creo que las personas que tienen la bendición de ser padres, pueden decir que después de un duro día de trabajo, no hay nada que pueda llenarlos más que el hecho de que su hijo venga y le dé un fuerte abrazo y le diga que lo ama con todo su ser. De seguro que ese padre se esforzará porque nada le falte a sus hijos.

Pues bien, creo que Dios también es así, pues quién mejor que Él que conoce todo lo que necesitamos. Es por eso que te invito a que te presentes ante Nuestro Padre, ya no para pedir, sino para darle un abrazo con todo tu corazón. Si te sirve de algo, te invito a escuchar la canción del video que pongo a continuación, pues para mí fue de gran bendición.

Posteado por: palomino19 | noviembre 8, 2007

Bendita tu Luz

Aquí les pongo una canción que considero muy buena, espero que compartan mi opinión, de seguro que ya la escucharon. Bueno lo único que me queda por resaltar es que la letra y la música pertenecen a los autores.

Artista: Mana y Juan Luis Guerra
Canción: Bendita Tu Luz

Bendito el lugar, y el motivo de estar ahí,
Bendita la coincidencia,
Bendito el reloj, que nos puso puntual ahí,
Bendita sea tu, presencia.

Bendito Dios por encontrarnos, en el camino,
Y de quitarme esta soledad, de mi destino.

Bendita la luz, bendita la luz de tu mirada,
Bendita la luz, bendita la luz de tu mirada,
Desde el alma.

Bendito ojos, que me esquivaban,
Simulaban desde que me ignoraban,
Y de repente, sostienes la mirada.

Bendito Dios por encontrarnos, en el camino,
Y de quitarme esta soledad, de mi destino.

Bendita la luz, bendita la luz de tu mirada,
Bendita la luz, bendita la luz de tu mirada, oh.

Gloria divina, diste suerte de buen tino,
Y de encontrarte justo ahí, en medio del camino,
Gloria al cielo de encontrarte ahora,
Llevarte mi soledad, y coincidir en mi destino,
En el mismo destino.

Bendita la luz, bendita la luz de tu mirada,
Bendita la luz, bendita la luz de tu mirada,
Bendita mirada,
Bendita mirada desde el alma, tu mirada,
Bendita, bendita, bendita mirada,
Bendita tu alma y bendita tu luz.

Tu mirada, oh, oh, oh,
Digo es tan bendita tu luz, amor, amor,
Bendito el reloj y bendito el lugar,
Benditos tus besos cerquita del mar,
Y tu mirada, amor, amor,
Que bendita tú mirada, tu mirada amor.

Y aquí el video:

Posteado por: palomino19 | septiembre 27, 2007

Cuando levanto mis manos…

El otro día, se presentaron una serie de dificultades en mi entorno laboral, es uno de esos días en los que por alguna extraña razón, todas las cosas se ensañan en tu contra y parece que todo tendrá un desenlace fatal en tu día. Un día como esos lo tiene cualquiera.

Por una parte, tu jefe que exige que realices un trabajo (que normalmente te demora entre tres o cuatro días), para que lo entregues en 3 ó 4 horas, luego, por el apuro no prestas atención y confundes los datos, y ocasionas un caos institucional. Es entonces en que reaccionas y toda la mesa del directorio, te está mirando atentamente y te pide que te retires, pero que te retires del trabajo. Luego, al tratar de asimilar la idea, y tratar de recoger tus cosas del que solía ser tu escritorio hasta instantes atrás, van cruzando pensamientos por tu cabeza: “¿Y ahora que hago?, esto no puede estar sucediendo, ¿cómo voy a pagar las cuentas? ¿y el colegio de los chicos?, pero falta lo mejor ¿cómo le digo a mi esposa que por un estúpido error perdí mi empleo?, justo cuando estaba por salir la aprobación del prestamo para que compremos nuestra tan soñada casa”.

¿Te ha pasado algo similar?, seguramente, pero bueno, lo primero que uno piensa es “Bueno, felizmente tengo un poco de dinero ahorrado para estas circunstancias. Lo más probable es que encuentre otro empleo pronto”. Pero en menos de lo que piensas, te ves desesperado buscando empleo, ha pasado poco más de un año y nada, tus cuentas están por reventar, ya ni ganas tienes de salir a la calle por la vergüenza de no poder pagar tus deudas. Muchas veces te cuestionas, o peor aún cuestionas a Dios y le dices “¿Por qué Dios?”.

Hoy te digo, que no eres el único que pasa por esas crisis, y lo que quiero compartir es que aprendí que Dios te busca en ese tiempo, aún cuando nosotros no queramos buscarlo, es más no queramos ni verlo. Pero en un momento como ese ten presente que Jesucristo dijo “Vengan a mí todos los que se sienten cansados y cargados, yo los haré descansar“. Fue curioso, porque en ese tipo de circunstancias recordé una canción que me llevó directamente los pies de mi Señor. Esta canción decía algo así:

“Levanto mis manos, aunque no tenga fuerzas
Levanto mis manos, aunque tenga mil problemas…”

“Cuando levanto mis manos, comienzo a sentir
una unción que me hace cantar
Cuando levanto mis manos, comienzo a sentir
el fuego…”

“Cuando levanto mis manos, mis cargas se van
Nuevas fuerzas Tu me das
Todo eso es posible, todo eso es posible
Cuando levanto mis manos.”

Lo que te puedo decir, es que estándo ahí, yo no sé lo que Dios tenga preparado para tí, tal vez encuentres la solución a tus problemas, o tal vez Él te diga lo mismo que a mí “Esfuerzate y sé valiente, no tengas miedo ni te desanimes porque el Señor tu Dios estará contigo donde quiera que vayas“. Pero sea lo que Dios tenga preparado para tí, yo sé que Él te está esperando y que al estar ahí no querrás salir.

Te dejo el link al video de la canción por si te animas a escucharla.

Posteado por: palomino19 | septiembre 20, 2007

¡Bendice Alma Mía al Señor y No Olvides Ninguno de sus Beneficios!

Ya las horas del día estaban muy entradas (por no decir que el día ya estaba acabando), cuando me animé a ir a buscar al Señor, quizás era mi inconsiente el que me tendió una trampa, o tal vez era “don sata” el que susurraba en mi oído algunas frases, como para hacer efectiva alguna de sus tretas para que yo pisara el palito y dejara de acudir a la cita con mi Señor.

Una vez que me animé, dejé salir una voz temerosa que decía “Señor Jesús, ¿estás ahí?“, pero no tuve ninguna respuestá, de inmediato cruzó por mi mente “quizás El Señor tiene cosas mucho más importantes que hacer para atenderme hoy”, bueno, intentaré preguntar nuevamente. Al ver que mi segundo intento no tuvo respuesta por parte de mi Señor, me dije: “ya que el Señor no puede atenderme hoy, trataré al menos que escuche mi voz (que dicho sea de paso, es él único que por alguna extraña razón, no me pide que deje de cantar)“. Estaba a punto de entonar una canción cuando cruzó por mi mente “ya es casi hora de descansar, igual el Señor no está, no creo que le importe si te vas a dormir sin cantar. Total ha de estar muy ocupado como para escucharte“. Bueno pues, estaba apunto de hacer caso a mi pensamiento cuando sentí que alguién me susurró al oído “¿Recuerdas lo que David decía?“, en ese momento pensé que era alguno de mis hermanos, pero luego me dí cuenta que fue la promesa de Cristo, El Espíritu Santo, el que me exortaba a hacer un esfuerzo. Traté de hacer memoria, y recordé David dijo: “Bendice Alma mía al Señor y bendiga todo mi ser su Santo Nombre, Bendice Alma mía al Señor y no olvides ninguno de sus beneficios (Sal. 103:1-2)“.  Fue como un chispaso de luz que te muestra el camino en plena oscuridad. Esto me invitó a comenzar a abrir mis labios y cantar, comencé con una canción que dice algo así:

Aunque mis ojos, no te pueden ver; te puedo sentir, sé que estás aquí. Aunque mis manos, no pueden tocar, tu rostro Señor, sé que estás aquí. Mi corazón puede sentir tu presencia, Tú estás aquí …

Algo curioso pasó, pues mientras más me esforzaba por cantar, y de esta manera, hacer que el Señor “me preste atención”; es que sentía que nada pasaba. Fue entonces que nuevamente el Espíritu Santo me dijo “¿Está todo en orden en tu vida? ¿estás seguro que no hay algo por lo qué pedir perdón?“, muchas cosas pasaron por mi mente en ese momento, según yo no había nada por lo que pedir perdón, pero en esas circunstancias vino a mi mente una mentira que dije para tratar de poner a mi favor a algunas personas, pero al final gracias a Dios (a pesar de que no me gustó en su momento) estás personas no me prestarón atención. Es aquí dónde comprendí que el Espíritu Santo fue enviado para Escudriñar en nuestros corazones.

Una vez que pedí perdón, escuché una voz que me decía: “Pensé que pasaría un día más, pero sabía que podías vencer la circunstancia”, me volteé y miré a mi Señor Jesucristo que me miraba con una sonrisa en los labios. Mi corazón se alegró y lo único que atiné a decir fue “Señor, ¿estabas ahí?“, y Él me dijo: “Siempre estaré ahí, solamente que algunas veces guardaré silencio para ver si estás dispuesto a dejar que escudriñe en tu corazón“. Al oir esto sentí que mi rostro se ruborizó, pues Él Señor había visto todo, y yo estuve a punto de acostarme, dormir y postergar otro día más la gran cita.

Luego el Señor me dijo, “Has aprendido el por qué David le ordenaba a su alma bendecir a Dios, es porque simplemente si dejas que las cosas negativas que haces en el día las guardas en tu corazón, estás harán que inconsientemente tengas pereza, desgano y temor de venir a nuestra cita, pero recuerda que ‘El fiel amor que Dios les tiene a los que lo respetan es tan inmenso como el cielo sobre la tierra‘, así que ahora vé y descansa, nos vemos dentro de un rato”.

Sólo atiné a responder “Hasta dentro de un rato Señor”.

Posteado por: palomino19 | septiembre 11, 2007

Saulo, Saulo ¿Por qué me persigues?

Estaba en mi habitación, buscando el rostro de mi Señor cuando sentí que alguién me hablaba, en un principio pensé que la voz venía de la calle pero pronto me dí con la sorpresa que era Dios que tocaba mi corazón y me decía “¿Por qué me persigues?“.  Un escalofrío corrió por todo mi cuerpo (que dicho sea de paso es algo voluminoso), y, por naturaleza creo, atiné a contestar “Señor, como he de perseguirte si sabes que te amo“. Pero luego el Señor me tomó del hombro y me mostró cosas en mi vida que yo consideré que no hacía (tal vez fue por mi carácter, o por muchas cosas que para mis ojos y mi inconsiente están ocultas, pero no para nuestro Señor Jesucristo).

Cuando el Señor Jesús me tomó del hombro, extendío su mano y me mostró la indiferencia que existía en mi corazón para dar una palabra de aliento a las personas que me rodean y que pasan por adversidades,  también me mostró que he comenzado a guardar desgano y recentimiento en mi corazón a muchas cosas y a muchas personas. Al ver todo esto, mi corazón se contristó, y mis ojos no dejarón de derramar lágrimas, quería ocultarme y salir de la presencia de mi Señor, pero Él me abrazó fuerte, comencé a repetir, “Señor, perdóname, perdóname Señor Jesús, no merezco estár a tu lado“, y el Señor, secando las lágrimas de mi rostro me dijo “Tranquilo, estoy aquí para ayudarte a cambiar“, levantó mi rostro y me dijo, hoy voy a sellar estas palabras en tu corazón, no en tu mente, en tu corazón, para que vivas conforme a mi voluntad. Levantando mi rostro, hizo que viera su rostro, y me dijo “Bienaventurados los que están tristes porque Dios los consolará“, haciendo una pausa prosiguió “Afortunados los que tienen compasión de otros, porque Dios también tendrá compasión de ellos“, al decir esto me miró y sonrió, luego me dijo, “Espero verte pronto, estaré esperandote aquí, todos los días“, y cuando ya me iba, escuché al Señor decir: “Y no lo olvides, Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios“.

Una vez más, el Señor fiel a su promesa en Mateo 28:20 que dice “Tengan presente que yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo“, está con todos sus siervos para mostrarnos el camino.

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